Maní para los monos

Enviado el por Guillermo Pereira.

Entonces fue cuando lo decidió. No tenía más remedio que acabar con su adicción al juego de la manera más miserable posible. Con un poco de suerte (como la que le faltaba cada noche en el casino) podría parecer un accidente y su esposa cobrar el seguro.

“Vamos, tienes sólo una oportunidad” se dijo.

Luego del impacto, la luz blanca, luego una oscuridad absoluta. Al menos eso creyó que vería, mas la luz del sol golpeó sus párpados, logrando abrirlos una vez más.

Había sobrevivido. Qué tonto.

El desastre que tenía a vista de todos en la plaza era digno de un morboso show de televisión… o de un noticiero, que es casi lo mismo.

El tumulto de gente, boquiabierto, no hacía más que disfrutar el espectáculo.

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Etiquetas: Ficción, Microcuentos

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